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Al mundo de la escritura. Pasatelo genial por este viaje sin fin.

miércoles, 24 de noviembre de 2010


Ruth cogió con aquella mano provista de caricias al frágil cristal que se cernía ante la discusión de aquellos dos hombres robustos. Las voces cada vez eran más altas y retumbaban en aquella paredes de piedra construida con la sangre de alguno de sus hermanos. Su mano temblaba al igual que lo hacía el vino, al igual que el cristal temblaba, al igual que su corazon palpitaba. Descansó su mano sobre la rugosa pared, y entre los hombres advirtió un halo de enfurecimiento. Algo diábolico empezaba a emanar de aquellas dos criaturas, que mostraban sus sentimientos más internos. ¿Acaso eso podia ser la demencia? ¿O tal vel era la ira? ¿Qué era eso a lo que ella tanto temía? ¿Qué era eso a lo que ella no se podía enfrentar? ¿O tal vez sí? En su mano, débil y muda, hallada la copa estaba. Inerte como el metal frío de las espadas. Tal ver pudiera enfrentarse a aquella ira, a la que tanto temía. Quizás aquello solo fuera un pretexto, una deduccion absurda ante sus ojos, para probar la insania, de la que tantas veces había escuchado. Aquella mano sumisa, alzó levemente la copa, que pusó a la altura de sus ojos, aterrados. Ese líquido rojizo se balanceaba como el mar en una tempestad, y aquel gritó del campesino fue lo que hizo que sus dedos se cerraran para que aquella insania quedará esparcida por el suelo. Fue aquella sangre lo que quedo en aquellas baldosas. Aquel exquisito manjar, desaprovechado. El campesino y el rey la miraron, sus manos estaban llenas de gotas de esa ambrosia. Y aquellos ojos verdes abiertos como los de uin gato, para temer a lo que había pasado. El campesino, casi sin fuerzas, se acercó a ella y la abrazó. Sus manos calentaron sus hombros desnudos, y sus rodillas fueron a caerse hasta el charco de ese líquido. Y así mismo, Ruth se dijo que eso solo había sido un accidente, que ella había tirado por erros, aquel manjar irremplazable. Sí, era irremplazable, pero era eterno. Aquello a lo que temía, siempre temerá por ser eterno, y por estar presente aunque no sepamos verlo.

2 comentarios:

irnani dijo...

Me recuerda al fragmento que me contaste de tu historia..

Mary dijo...

Si. Es que está relacionado. Gracias.